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» Promediaba los treinta y pico, algo excedida de peso, lo normal, ni mucho ni poco, solía teñirse alguna que otra cana con tintura rojo bermellón, adicta al chocolate y a jugar con su gata siamesa. Ermitaña, serena, disfrutaba regar sus plantas, mirar películas alquiladas, escuchar música con la luz apagada, caminar desnuda los primeros diez minutos luego de ducharse. No tenía muchos amigos en su haber, aquella compañera de la escuela primaria y alguna que otra vecina a la que nunca dejaba de saludar por miedo ó veguenza, rasgo que no le facilitaba las relaciones interhumanas. La única familiar de primer grado era su madre, que vivía a 60 km de distancia y para complicar la ya mala comunicación que las unía, no tenía teléfono. Ya se notaba la llegada del otoño, eran las siete y media de la tarde y estaba oscureciendo.
- “Puedo contar mi vida resumida en un minuto” (pensaba). Había pasado los últimos años de su vida sin vivirla. Nada, no había pasado absolutamente nada fuera de lo normal, todo era tan rutinario como parpadear, no se había enamorado nunca como hubiera deseado hacerlo, quizás una vez creyó estar enamorada, pero él era un hombre casado y ese bebé no tenía cabida en esa relación ... hacía demasiado tiempo que no sonreía a carcajadas y sin embargo contaba con todo lo socialmente aceptado: vivienda propia, dinero, trabajo...
Se sentó frente a la ventana... -“ufff, este almohadón merecería ser lavado” (pensó mientras acomodaba los pliegues de su pollera), se dejó arrastrar por el tiempo... se le llenaron los ojos de lágrimas- “A fin de cuentas nadie notaría la diferencia, ese teléfono nunca suena, podría partirme la cabeza en la ducha y nadie se enteraría hasta no sentir el olor a descomposición corporal. –“Mi vida y la nada como unidad, lo mismo dá” (se repitió varias veces a sí misma). Levantó el brazo derecho y apoyó el cañón sobre la sien, tuvo taquicardia, no pudo controlar ni la respiración ni la transpiración humedeciendo la palma de su mano... apretar el gatillo fue fácil, el resto es historia.
on 2004.04.07, 00:18, lexo escribe:
ayyyy que liiiiiiindo... me voy REcontento a la camuchis....on 2004.04.07, 10:29, lau escribe:
Muy bueno, te quedó re Puig. (Manuel, no grande Pa!)on 2004.04.07, 10:48, jose escribe:
Supongo que fue fácil, pero no sé si suficientemente meditado para una persona ermitaña y serena, que disfruta regando sus plantas, mirando películas alquiladas, escuchando música con la luz apagada y, sobre todo, que le gusta caminar desnuda los primeros diez minutos luego de ducharse. Si hubiera decidido ducharse antes de apretar el gatillo podría haber reflexionado desnuda durante algunos minutos más. Intuyo tu insinuación de que la rutinaria normalidad con que hacía las cosas la atrapó desprevenida, demasiado fría, mortalmente.on 2004.04.07, 16:10, Jime responde:
tal cual jose, buena observación... el que no siente ese estado ánimico lo razona de esa manera, intentando resaltar las cosas positivas... pero nunca te olvides de que el que se siente SOLO y triste... mira a través de un cristal distintoy eso es lo sorprendente, más de una vez me he quedado con la duda de: ¿esta mina se va a suicidar?, ¿pero si tiene unas cuantas cosas a favor?
