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J.D.

» Alguien, ella no recordaba cuando, le había comentado que no todas las personas que fallecen y llegan a la morgue como N.N. son N.N. Y no podía dejar de pensar en aquel anciano que había visto morir la tarde anterior, y cada minuto que pasaba, luego de aquel episodio, se hacia mas pesado. Ella siempre decía “soy sola”, y las expresiones literales eran su fuerte, su realidad podía expresarse en aquellas dos palabras.

Se levantó a la mañana siguiente y mientras preparaba sus dos tostadas de pan de salvado, intentó recordar lo que había soñado aunque poco importara si lo recordaba, ya que ella estaba convencida de que había soñado con aquel hombre, y si por una de esas casualidades de la vida aquel sujeto en realidad era su abuelo?

Recordó también lo que tantas veces le había mencionado su terapeuta: “tenés que estar siempre atenta a los enredos de tu propia memoria, no vas a encontrar a tus seres queridos solo por el hecho de atar cabos, vas a necesitar que la realidad y los papeles documenten tus sensaciones”, eso es pura basura, pensó.

Pero no habiendo conocido a su abuelo, bien podría ser la oportunidad que tanto había esperado. Se vistió como si se dirigiera a la oficina pero tomó un taxi con un destino poco transitado: - a la morgue, por favor

- …//…
- aja, y Ud. quiere reconocer el cadáver?
- si por favor, no puedo quedarme con la duda
- bien, llene este formulario y luego …

Miró el techo de la morgue, las paredes descascaradas, todo verde esmeralda, sectores con visible deterioro producido por la humedad que emanaba de alguna aneja cañería, el empleado corrió la bandeja que albergaba el marmóreo cuerpo haciendo composé con el entorno.

- lo reconoce?
- si, es mi abuelo
- …//…
- va a retirarlo hoy?
- si, que tengo que hacer para que lo cremen?
- complete este formulario y pase a retirar la urna por la tarde, a ultima hora, cómo me dijo que se llamaba..?
- J.D…. aquí tiene, a las seis de la tarde estaré por aquí nuevamente

Esparció sus restos en la rivera del río, su madre siempre le había contado historias de su abuelo relacionadas a travesías en velero. Fumó el ultimo cigarrillo que le quedaba, llamó a su terapeuta y le comunicó que iba a suspender las sesiones por tiempo indeterminado, ya no había motivo para mantenerlas, no importaba si se trataba de su abuelo, ella había modificado el estigma de llamar N.N. a un ser humano, o por lo menos lo que quedaba de él, y él le había dado la posibilidad de sentir que finalmente había acabado su búsqueda.
 
Jime, domingo, 24. abril 2005, 12:52
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